:: Cena de Gala 2004

 

Fundación Amigos de la Isla del Coco (FAICO)
Cena de Gala 2004

Señores Expresidentes de la República:
Lic. Rodrigo Carazo,
Sr. Luis Alberto Monge,

Señora Exprimera Dama de la República:
Sra. Estrella de Carazo,

Señor Ministro del Ambiente y Energía,
Lic. Carlos Manuel Rodríguez.

Autoridades de Gobierno.

Señoras y señores representantes de Misiones Diplomáticas

Dr. Rodrigo Gámez, Presidente del INBIO y galardonado de esta noche

Sra. María Eugenia Díaz, madre del galardonado Dr. Franklin Chang Díaz

Líderes Empresariales y conservacionistas

Amigos de la Naturaleza


Buenas noches a todos.

Les agradezco mucho que estén hoy aquí, porque su presencia y su contribución significan que en lo personal tenemos la convicción para lograr un medio ambiente sostenible a través de una creciente cultura de Responsabilidad Social Empresarial.

Hace más de 2 millones de años emergió la Isla del Coco, como único punto terrestre de la cordillera submarina del mismo nombre.

Esta isla oceánica de escasos 24 Km2, situada en el Océano Pacífico a 532 Km. de Cabo Blanco, tiene un área marina de protección absoluta de casi los 2000 Km2 a su alrededor.

La Isla del Coco, por su aislamiento de la costa, define para Costa Rica 260.000 Km2 de Zona Económica Exclusiva, sobre la cual tenemos derechos y obligaciones. Gracias a la Isla del Coco, Costa Rica se convierte en un país 10 veces más grande en extensión.

Descubierta durante el siglo 16 por el navegante español Johan Cabeças, fue escala y refugio de piratas y corsarios durante los siglos 17 y 18. Cuenta la leyenda que en ella se esconden valiosos tesoros.

En el siglo 19, la Isla del Coco se utilizó como fuente de abastecimiento de agua, madera y leña y como sitio de descanso de numerosas tripulaciones de embarcaciones balleneras. Abundantes petroglifos en Bahía Chattan son testigo de ello.

La Isla del Coco no tuvo propietario legal hasta 1869. El entonces Presidente de Costa Rica, Dr. Jesús Jiménez, ordenó enviar una expedición oficial acompañando a un buscador de tesoros. De esta manera, se tomó posesión de la isla en nombre del Gobierno y del pueblo costarricense.

Curiosamente, la relación de la isla con Costa Rica no nace a raíz de esta expedición; más bien se había iniciado antes en 1832 cuando unos náufragos chilenos fueron rescatados por una goleta enviada por el Gobierno costarricense.

Es así como se establece una relación de pertenencia y cercanía que da como resultado la toma de posesión.

Nuestros gobernantes nunca vieron en la Isla del Coco otra cosa que no fuese un peñasco sin valor en medio del Pacífico.

Durante decenios, la isla se mantuvo sin protección ni vigilancia, hasta que fue declarada Parque Nacional en el año 1978, siendo Presidente el Lic. Rodrigo Carazo.

Por su carácter de isla oceánica, por su aislamiento y su estado de conservación, la Isla del Coco constituye uno de los sitios naturales más privilegiados a nivel planetario.

Con una biodiversidad única y excepcional, compuesta por organismos procedentes de diversos orígenes y un endemismo importante, la Isla puede ser catalogada como un laboratorio natural ideal para realizar investigaciones sobre la evolución y comportamiento de las especies, la dinámica de los ecosistemas del planeta y su relación con los cambios globales del ambiente marino y terrestre. De aquí, surgen su gran importancia para la humanidad.

Considerando las excepcionales características de este territorio insular oceánico, la Organización de la Naciones Unidas para la Educación, Ciencia y Cultura (UNESCO), en 1997, lo declaró Sitio Patrimonio Natural de la Humanidad.

Así mismo, en 1998, fue declarado Humedal de Importancia Internacional Ramsar y, más recientemente, en el año 2002, durante la Administración del Dr. Abel Pacheco, el Gobierno de la República declaró a la Isla del Coco como Patrimonio Histórico.

Se podría creer que con todas estas declaraciones ya tenemos resuelta la protección y conservación de la Isla del Coco.

Sin embargo, estos reconocimientos significan, más bien, una gran responsabilidad individual, para el país, para el gobierno, para las agencias de cooperación y para la sociedad civil. Esta tarea nos concierne a todos nosotros.

Quizás se sienta o se piense que este pedacito de tierra, distante en medio del océano, no tiene mucha importancia y sea inaccesible para muchos. ¡La verdad es otra!

Este territorio, rodeado de frágiles ecosistemas marinos, es cuna de parte de la biodiversidad que puebla nuestros océanos.

La Isla del Coco es importante, no solo por lo que ella misma constituye, sino también porque es más que un ideal, es un realismo que debemos mantener, que ha de inspirarnos para cuidar y preservar nuestro planeta, para heredarlo a nuestros hijos y a los hijos de nuestros hijos.

Como ciudadanos del planeta, empresarios de un país en vías de desarrollo y orgullosos de haber nacido en una tierra solidaria, de oportunidad y de esperanza, debemos comprometernos con un nuevo estilo de vida.

Tenemos que reafirmar nuestro deber para crear valor económico en nuestros países, a la vez que impulsamos el desarrollo social dentro de un medio ambiente sostenible.

No es suficiente cumplir con las obligaciones básicas y mucho menos dejar de cumplirlas o irrespetarlas. Debemos conducir nuestros negocios, nuestras actividades y nuestro comportamiento de manera transparente, con ética y moral, siguiendo los mejores principios y valores.

Es necesario pensar, no solo en el desempeño económico y financiero, sino, a la vez fortalecer el desarrollo social mientras se custodia el medio ambiente.

Gracias a la participación y contribución de todos ustedes en esta Cena de Gala, la Fundación Amigos de la Isla del Coco continuará desarrollando sus programas de sensibilización, educación ambiental, gestión de proyectos de cooperación y aportes directos a la Isla del Coco.

En estos 10 años de existencia de FAICO, hemos hecho mucho, pero aún es poco de cara a la magnitud de la tarea.

Solo un logro quiero destacar esta noche.

Algunos de ustedes se acordarán que lo único que conocían de la Isla del Coco era el recuadro que aparece en la esquina inferior izquierda del mapa oficial de Costa Rica. Pero desconocían su ubicación real, su tamaño, su historia natural e importancia.

Hoy en día, hemos logrado poner a esta isla en la agenda nacional e internacional y, con ello, hemos propiciado una cadena de cooperación para su protección y conservación.

Un ejemplo de ello es el convenio entre el Gobierno de Francia y de Costa Rica, en el cual el Fondo Francés para la Conservación del Medio Ambiente dona un millón de euros para la Isla del Coco.

A pesar de que se mantienen amenazas en la Isla del Coco, principalmente la pesca ilegal, hoy podemos decir que se empieza a ver la recuperación y crecimiento de su biodiversidad, gracias a una serie de iniciativas, producto de estos puentes y redes que se han ido creando.

Les invito a seguir participando y contribuyendo con nosotros, para promover la conservación y el desarrollo sostenible en beneficio del bienestar de las naciones y de la comunidad internacional.

Todavía estamos a tiempo para proteger lo que debemos heredar.

El Tesoro es la Isla.

Muchas gracias.



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