:: Palabras del Presidente de FAICO,
Sr. Carlos Manuel Uribe.
Cena de Gala
2005
Una vez más
nos reunimos para apoyar a la Fundación
Amigos de la Isla del Coco.
Muchas gracias
a todos ustedes por acompañarnos;
a los que de nuevo están con
nosotros; y a los que por primera
vez y de aquí en adelante,
espero, se sumen a esta causa.
Agradecemos profundamente
a los patrocinadores de este evento
de recaudación de fondos y
sensibilización: Banco de Costa
Rica, Ecodesarrollo Papagayo, Periódico
El Financiero, Corporación
Supermercados Unidos y Wal-Mart Internacional.
Agradecemos a las empresas y a cada
uno de ustedes, que con su aporte
financiero y trabajo personal, son
el sustento e inspiración para
que un equipo profesional altamente
motivado, con mucho esfuerzo, sacrificio,
entrega y satisfacción, voluntariamente
nos dediquemos a este emprendimiento,
por encima de nuestros quehaceres
cotidianos.
Nos motiva este
tesoro patrio, la Isla del Coco, como
punto de partida.
Nuestro sueño,
sin embargo, va más allá
de tan solo lograr la protección
y conservación de la Isla del
Coco.
Nuestra visión, como agentes
de cambio, es que los empresarios
de este país y del mundo, cumpliendo
con su objetivo de crear riqueza y
valor económico, también
tengan dentro de sus metas primarias,
el desarrollo y bienestar social,
a la vez que acepten el desafío
de lograrlo con equilibrio natural,
en un medio ambiente sostenible.
Todos nosotros
somos testigos del deterioro de la
Tierra, de nuestros mares, de nuestros
bosques, de nuestros ríos,
del aire, del clima, de la vida tal
como lo fue no hace mucho…
Recordemos como
era nuestro hábitat hace poco
y pensemos, como será en nuestros
últimos días.
Qué le vamos
a heredar a nuestros hijos, a nuestros
nietos y bisnietos…?
La Isla del Coco, gracias a su aislamiento,
más allá de 500 kilómetros
de nuestra costa, permanece casi incólume
aunque amenazada por la acción
devastadora de la mano del hombre.
Por esto, hay que
cuidar y proteger sus escasos 24 kilómetros
cuadrados de área terrestre
y la inmensa riqueza a su alrededor.
Riqueza tan amplia
como el corredor marino que inicia
en las Islas Galápagos en Ecuador
y abraza a las Islas Malpelo y Gorgona
en Colombia, incluyendo a Coiba en
Panamá, para culminar en la
Isla del Coco.
Les hablo de un sueño, un sueño
que germina a partir de la Isla del
Coco, y crece entre todos nosotros,
individuos, empresas, el sector público
y la sociedad civil, para constituir
a este santuario natural en el símbolo
y en el ejemplo de lo que podemos
hacer todos juntos en pro del medio
ambiente y los seres vivos.
Este emblema ha
de servirnos de inspiración
para hacer lo mismo en el resto del
mundo, dedicando parte del valor económico
creado por nuestras empresas, logrando
así un desarrollo social en
un medio ambiente sostenible.
Hoy estamos celebrando
que la semilla que hemos sembrado,
germina y crece, gracias al cuidado
y fertilización de cada uno
de nosotros, en familia y en comunidad,
como ciudadanos del planeta.
Cultivando estos
valores, quizás algún
día cosecharemos un mejor fruto,
dentro de una nueva cultura de Responsabilidad
Social y Ambiental, Individual y Empresarial.
Les exhorto a que promuevan que otras
personas y organizaciones se unan
a esta nueva cultura. No solo para
mitigar los efectos negativos en la
sociedad y en el medio ambiente, producto
de nuestra explotación irresponsable
de los recursos naturales, sino para
regenerar y restablecer nuestro hábitat,
por medio de su apoyo continuo, relevante,
significativo y decidido, en forma
personal y por medio de sus organizaciones.
Visionamos un sueño
que hemos de convertir en realidad.
Para ello requerimos
de su participación, compromiso
y convicción, así como
su esfuerzo en promover estos valores
entre los que no nos acompañan
hoy.
Como decía
Mahatma Gandhi: “Nosotros debemos
convertirnos en el cambio que buscamos
en el mundo”.
Los programas que
desarrolla la Fundación Amigos
de la Isla del Coco requieren de recursos.
Estos recursos
son el capital semilla para generar
recursos adicionales, los cuales permiten
ampliar nuestros puentes y redes de
apoyo, para desarrollar los programas
de sensibilización y aportes
directos a la Isla del Coco.
La meta es grande.
Su generoso apoyo
es la plataforma para poder dar un
verdadero salto y asegurar la conservación
de la Isla del Coco y motivar un nuevo
orden mundial responsable con el ambiente.
Ayúdenos
para que este anhelo se convierta
en realidad.
Invito a los líderes y colegas
empresarios a fortalecer sus programas
de Responsabilidad Social Empresarial
y a ser pioneros manteniendo a la
Fundación Amigos de la Isla
del Coco dentro de su presupuesto
anual.
Invito también a los funcionarios
públicos y al sector conservacionista,
a saber canalizar y aprovechar los
recursos que reciban del sector privado
en forma altamente efectiva y eficiente,
con el espíritu y actitud que
esperamos de ustedes y que les hemos
confiado los ciudadanos del planeta.
Conclusión:
Tengamos todos
presente que hacer poco suele ser
lo más fácil, pero a
la postre, resulta ser lo más
costoso para todos.
Llegó el
momento de convertir las palabras
en acciones y valorar lo que debemos
proteger y heredar. Les invito a dar
el ejemplo al mundo entero.
La respuesta está
en nuestros valores y en el equilibrio
que logremos en el uso de los recursos.
Me despido de Ustedes
con un océano de gracias.
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