Discurso del Señor Carlos Manuel Uribe
Miembro de la Junta de Administración de FAICO


Muchas gracias a todos ustedes por contribuir con este evento para apoyar los programas de la Fundación Amigos de la Isla del Coco.

Agradezco especialmente a los patrocinadores de este año, Banco de Costa Rica, SC Jonson, periódico El Financiero  y Wal-Mart de Costa Rica.

Felicito a los galardonados de esta noche, distinción que se ha venido otorgando por varios años a destacadas personas o entidades que merecen este reconocimiento.

Nos corresponde esta noche galardonar al Dr. Kenton Miller, al Dr. Daniel Janzen, al Banco de Costa Rica y a la Fundación MarViva.

Por favor, un aplauso para ellos.

Permítanme compartir con ustedes algunas reflexiones que nos interesan a todos.

Los animales están de huída. Algunas plantas están migrando también. Y esto porque las criaturas de la tierra, excepto por el hombre, no tienen termostatos en sus casas para poder ajustar su clima.

El clima del Planeta está cambiando y poco estamos haciendo para evitarlo, pues podemos usar el termostato en nuestras casas, en el automóvil y en el trabajo. Los animales y las plantas por otro lado, no tienen opción;  su supervivencia está en peligro.

Los ecosistemas están basados en interdependencias; por ejemplo entre la flor y el polinizador, entre los rumiantes y los pastisales, entre el cazador y los cazados, de modo que las especies menos moviles tienen un impacto en la sobrevivencia de otras especies.

Me explico: los animales y las plantas están adaptados a zonas climáticas específicas y solo sobreviven en esos ecosistemas.

Por ejemplo, los corales que viven en la Isla del Coco, al aumentar la temperatura del mar, ¿creen ustedes que se pueden desplazar a otros lugares en busca de la temperatura donde puedan sobrevivir?

Tristemente, se estima que una parte de los corales del mundo han muerto por causa del calentamiento global.

Con las fluctuaciones del clima en el pasado, las especies se adaptaron y florecieron.

Pero con la velocidad del cambio climático actual debido a la actividad humana, muchas especies están condenadas a desaparecer.

Durante los últimos 30 años, las isotermas o líneas que marcan los ecosistemas con determinadas temperaturas promedio, cada década se han estado moviendo más de 50 Km hacia los polos.

Conforme aumente el efecto invernadero en el Planeta, el movimiento de las isotermas va a duplicarse en esta década, para alcanzar por lo menos 100 Km de desplazamiento hacia los polos.

Si esta tendencia continúa, se estima que el 50% de las especies podrían eventualmente desaparecer.

Por otro lado, también existe una gran amenaza del cambio climático para los humanos.

Así como están desapareciendo muchas especies, la desintegración de las capas de hielo en la Tierra, podría tener  un efecto irreversible.

Nuestros hijos, nuestros nietos y las siguientes generaciones, sufrirían las consecuencias de las decisiones que tomemos durante los próximos años.

Cuando el Planta se enfría, las capas de hielo crecen en los continentes y el nivel del mar se reduce. Contrariamente, cuando la Tierra se calienta, las capas de hielo se derriten y el nivel del mar sube.

Durante las épocas glaciares la temperatura promedio del Planeta era unos 6 centígrados más fría y el nivel de los mares era 130 metros más bajo que hoy.

Si la humanidad mantiene la generación de gases que provocan el efecto invernadero, el calentamiento global de la Tierra durante este siglo podría alcanzar hasta 3 centígrados .

¿Que pasaría si se derriten las capas de hielo debido al calentamiento global?

Algunos estudiosos del tema advierten sobre el escenario más crítico en el cual una buena parte de la costa este de los Estados Unidos, donde habitan unos 50 millones de personas, podría quedar  bajo el agua, incluyendo a partes de Boston, Nueva York, Washington y Miami.

En otros lugares podría ser mucho peor; en la China habría que desplazar a 250 millones de personas; en Bangladesh habría más de 120 millones de refugiados y en la India se inundaría la tierra donde residen más de 150 millones de personas.

Y en Costa Rica, ¿cómo creen que quedarían Puntarenas, las playas de Guanacaste y Limón?

¡Sin duda estas posibles consecuencias son alarmantes!

Así como la Fundación Amigos de la Isla del Coco por años ha promovido y apoyado la protección y conservación de este santuario marino, también hemos promovido la Responsabilidad Social Empresarial.

Hemos hablado de crear un nuevo orden, una nueva cultura, en la cual las empresas, las naciones y los ciudadanos del Planeta, adoptemos un comportamiento más holístico, donde los valores en pro de la sostenibilidad de la Naturaleza y el Ambiente, sean un imperativo en nuestras vidas.

Tenemos una gran responsabilidad no solo con los accionistas de las empresas, sino también con los accionistas del Planeta Tierra, con todos los seres vivientes y las futuras generaciones.

Como dijo Antoine de Exupéry: “Nosotros no heredamos el planeta de nuestros padres, lo tomamos prestado de nuestros hijos”.

Si escuchamos esta llamada en el presente, encontraremos qué es necesario hacer para lograr un futuro sostenible.

Llegó el momento de convertirnos en eco-empresarios, y hacer de nuestro trabajo nuestra reverencia, un medio para agradecer y dar algo de regreso a la Tierra que nos dio la vida.

Nuestro reto es crear un ambiente empresarial, cultural, social y ambiental, en el cual podamos satisfacer nuestras necesidades sin disminuir las oportunidades y opciones para las nuevas generaciones.

Y este es el reto de las administraciones ecológicamente concientes, quienes podemos modificar el crecimiento empresarial introduciendo la sostenibilidad como un criterio crítico para las actividades de negocios.

Hoy día la Revolución Industrial es un dinosaurio y la Era de la Información algo transitoria; el futuro es la Revolución de la Sostenibilidad, basada en un nuevo orden de eco-empresarios y eco-ciudadanos, que estaríamos construyendo una eco-economía, una economía para el Planeta Tierra.

Necesitamos educarnos sobre los principios de la sostenibilidad y reescribir las reglas de las empresas y las naciones, para que reflejen nuestra responsabilidad no solo como accionistas de la humanidad, sino como accionistas de algo superior, la Naturaleza misma.

Una empresa con Responsabilidad Sostenible, crea oportunidades para mejorar su ventaja competitiva, reduce costos, mejora su rentabilidad a largo plazo, reduce la rotación de su personal, estimula la innovación de productos y servicios, aumenta la participación de mercado y reputación, mientras mejora la salud de la gente y del Planeta.

Les exhorto para que cada uno de nosotros nos convirtamos en parte de una solución más holística, pues somos el arquitecto y artífice de nuestro mundo. Tenemos la capacidad para eco-inspirarnos y eco-influenciar nuestro destino, si así nos lo proponemos.

Para terminar, me permito empliar unas palabras célebres de John F. Kennedy, quien en una frase muy sencilla, nos da la respuesta:

 “No pregunte qué puede hacer el planeta por usted, sino qué puede usted hacer por el planeta”.

Estimados eco-ciudadanos y eco-empresarios,

¡Un planeta de gracias!

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