Palabras del Dr. Kenton Miller


Fundación Amigos de la Isla del Coco
Cena de Gala
San José, Costa Rica
21 de septiembre 2006

Permítanme agradecer a los miembros de la Junta Directiva de la Fundación Amigos de la Isla del Coco por honrarme con el  Galardón de Conservación y Desarrollo Sostenible así como por la oportunidad de acompañarles en esta ocasión.

Quiero hacer mención especial a la generosa colaboración del Sr. Alex Cambronero de FAICO para con mi persona y mi esposa Susana. El nos trasmitió la grata noticia de este reconocimiento y se ocupó de traernos a este querido y hermoso país.

Deseo compartir el honor de este galardón con varios costarricenses excepcionales que han sido cercanos colegas y amigos desde nuestra primera estadía en Costa Rica a finales año 1965. El Dr. Gerardo Budowski apoyo mi contratación cuando fue  Director del Departamento Forestal del CATIE, luego dirigió el Programa del Hombre y la Biosfera de la UNESCO y posteriormente fue Director General de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza, cargo que yo también ocupé muchos años después.

A su regreso a Costa Rica dirigió el Programa de Recursos Naturales de la Universidad para La Paz. El Dr. Rodrigo Gómez era entonces  un colega  profesor en CATIE y luego  estableció el INBIO  y el INBIOPARQUE en Heredia. El Dr. Mario Boza fue mi estudiante de postgrado y luego fue el primer Director del Servicio de Parques Nacionales de Costa Rica. El Señor Alvaro Ugalde fue también uno de mis estudiantes cuando cursó estudios de postgrado en la Universidad de Michigan. Él también fue Director del Servicio de Parques Nacionales y fue director de varios de los parques nacionales más conocidos del país. A todos ellos les agradezco su amistad y apoyo en el transcurso de todos estos años.

En 1965 cuando yo me encontraba terminando mis estudios doctorales el la Universidad Estatal de Syracuse recibÍ una carta de alguien que todavía no había conocido, en la que se me informaba de una vacante en el mundialmente reconocido Programa de Forestería Tropical en Turrialba. El me insto a enviar mi solicitud  de empleo lo que hice a la primera oportunidad.

Unos meses después  habiendo sido escogido para el trabajo, Susana y yo conducimos  desde Syracuse hasta Costa Rica en nuestro pequeño International Harvester Scout 4 x 4.  El Dr. Bodowsky generosamente me concedió un mes para familiarizarme con parte de México y Centroamérica. Llegamos a Turrialba en los primeros días de diciembre justo el día del cumpleaños de mi esposa Susana.

Durante los días de navidad visitamos el Volcán Poás por vez primera. A ustedes les será difícil de creer pero necesitamos nuestro 4 x 4 para llegar hasta el cráter.

Fue muy satisfactorio ver a muchos costarricenses visitando esta área, haciendo picnic en sus pick up y caminando hasta el cráter. No nos imaginamos que en un futuro no muy lejano esta área sería un parque nacional gracias al trabajo de Mario Boza.

Una vez establecidos en Turrialba el Dr. Budowsky me dio tres meses para preparar un curso de postgrado que yo impartiría en la América Latina y en idioma castellano.

Durante este período vistamos Playas del Coco y nos encontramos con los participantes de un curso de biología tropical de la Organización de Estudios Tropicales OTS, así conocimos al Dr. Janzen. El bucear con snorkel en los arrecifes fue el principio de un romance de toda la vida con el mundo submarino. Susana y yo así como nuestros hijos después nos hicimos buzos certificados y exploramos arrecifes en todo el mundo.

Con la ayuda y el entusiasmo de mis alumnos el  curso evolucionó en un Programa de Manejo de Áreas Silvestres  que se imparte actualmente. Se trata de la existencia de tierras que permanecen en su condición silvestre de bosques, montañas o áreas costeras las que proveen beneficios  específicos a la ciudadanía, tales como  agua potable, nuevos productos farmacéuticos, alimentos y productos industriales, así como recreación y turismo

Muchos de estos beneficios son mayores en valor que otros usos de la tierra como el pastoreo o la agricultura. El campo de manejo de áreas silvestres trata del diseño e implementación de formas de administración para producir los beneficios antes citados para la población y para la protección de estas áreas en el largo plazo. Usualmente se establecen, bosques y reservas de vida silvestre ya sea que estén bajo el dominio público, privado o manejo comunitario.

En nuestro primer fin de semana largo en Semana Santa, Susana, mi colega el profesor Michel Montoya, el estudiante Humberto Jiménez Saa y yo nos fuimos por el Cerro de la Muerte hasta la costa del Pacífico. Buscábamos playas en estado silvestre  y lugares para buceo con snorkel en que se llegara en menos de las 8 horas necesarias para ir hasta Playas del Coco.

Manejar en la playa con la marea baja era una experiencia emocionante pero cruzar varios ríos mientras íbamos hacia el norte fue aterrorizante. En un río el agua llegaba hasta le piso del carro mientras que cerca de nosotros otros vehículos  no lograban cruzar la fuerte corriente y debían ser tirados por bueyes.

Una noche de campamento en el bosque costero habiendo parqueado nuestro auto mas allá de la línea de marea alta, disfrutamos bocas de cangrejo fresco, vino francés cortesía de Michel, agua de coco y jugo de grapefruit de una plantación abandonada. De pronto sentimos que la tierra se movía, era un temblor. Nuestra preocupación inicial fue la posibilidad de un Tsunami. ¿Qué podíamos hacer a donde ir? Con la marea creciente decidimos que no podíamos hacer nada, así es que nos subimos a nuestras hamacas pensando que si subía el mar nos llevaría consigo, pero nada sucedió. Hoy día ese lugar se encuentra dentro del Parque Nacional Manuel Antonio.

Gracias la visión de Walter Hine del Instituto Costarricense de Turismo yo propuse que Santa Rosa fuera el primer parque nacional del país. Susana y yo tenemos muchos recuerdos de cuando nos quedamos en el segundo piso de La Casona rodeados de ganado y de sabaneros y sus familias, en lo que era en ese entonces una hacienda ganadera. Una noche nos despertó el bullicio de los sabaneros llevando una danta al corral de La Casona.

Mis estudiantes en Turrialba exploraron el resto de las áreas silvestres del país como parte de sus estudios de postgrado. En uno de nuestros viajes de campo al sur de los Estados Unidos para visitar diferentes tipos de aprovechamientos forestales, Mario Boza se inspiró tanto por el Parque Nacional Great Smokey, que cambio su tesis acerca de la silvicultura de la Teca a una referida a la conservación.

Él luego desarrollaría el plan de manejo para el futuro Parque Nacional Volcán Poás.

Otro estudiante, el señor Percy Batista de Bolivia propuso la Reserva Forestal Altos del Guayacán en las cercanías del Río Reventazón. Gilles Lemeaux de Québec propuso el Parque Nacional Cahuita. Durante los viajes de campo nos acompaño Alvaro Ugalde quien posteriormente sería el Director de Santa Rosa y del Servicio de Parques Nacionales.

Estos trabajos llamaron la atención en América Latina y yo fui invitado a Colombia para asesorar en el desarrollo de los Parques Nacionales: Tayrona, Isla de Salamanca y el Parque Nacional Sierra Nevada. Luego fui invitado para iniciar la enseñanza el manejo de áreas silvestres en la Escuela Forestal de Valdivia, Chile, después siguieron muchas otras invitaciones similares.

Mi carrera profesional se desarrolló sobre estas bases, las que con un fuerte apoyo de mi familia me llevaron a la sede de la Organización Mundial para la Agricultura y la Alimentación, FAO, en Roma. Allí fui el Jefe del Programa Regional de Parques para América Latina y posteriormente asumí la jefatura del Programa en su sede en Chile, en donde nació nuestra hija Natacha. Después fui profesor de Recursos Naturales en la Universidad de Michigan y fui también escogido para el cargo de Director de la Comisión Mundial de Áreas Protegidas de la UICN, lo que me brindo la oportunidad de ensanchar mi experiencia al  África, Asia, Europa y hasta la Antártica. Seguidamente me desempeñe como Director General de la Unión Mundial para la Conservación de la Naturaleza con sede en Suiza, Secretario General del Tercer Congreso Mundial de Parques en Bali, Indonesia y finalmente Vice-Presidente del Instituto para los Recursos Mundiales, WRI, en su sede de los Estados Unidos de América.

Vayamos ahora al Sitio de Patrimonio Mundial Isla del Coco.

El Señor Carlos Manuel Uribe, entonces Presidente de la Fundación Amigos de la Isla del Coco afirmó en el 2005 que:

“Nuestra visión como agentes de cambio, es que los empresarios de este país y del mundo en su objetivo de crear riqueza y agregar valor económico, deben también incluir el desarrollo social y el bienestar entre sus objetivos primarios, aceptando el reto deben hacerlo en una forma balanceada y en un ambiente de desarrollo sostenible.

Las palabras de “forma balanceada” en la aseveración del Señor Uribe son  clave. Significan que debe haber instalaciones para permitir a los visitantes  conocer, amar y disfrutar la belleza de la naturaleza de la Isla. Pero estas instalaciones deben ser administradas de forma tal que aseguren la protección a largo plazo de la isla y su naturaleza.

Señoras y señores, la Isla del Coco es el tesoro, un lugar reconocido por el mundo entero. Pero debo enfatizar que el mismo enfrenta amenazas que pueden destruir este lugar maravilloso. Costa Rica tiene el privilegio y la responsabilidad de su salvaguarda.

La primera amenaza son las especies invasoras que la gente ha introducido de forma accidental en la Isla. Esto incluye: cerdos, cabras, gatos, ratas y venados cola blanca. En su búsqueda de alimentos los cerdos escarban el terreno lo que produce erosión de suelos con las fuertes lluvias. Estos materiales son transportados al mar, ensuciando el agua y sedimentando el ecosistema coralino que rodea la isla. Lo anterior puede llevar a la muerte y degradación de los corales con consecuencias importantes para las plantas y animales que dependes de los mismos.

Las ratas se alimentan de cualquier tipo de materia orgánica y en la Isla del Coco se comen diferentes especies de flora y fauna poniendo  así en peligro la increíble biodiversidad, especialmente de las especies endémicas. Otras amenazas importantes para la isla y sus aguas circundantes son la pesca ilegal y los efectos del turismo que aún no es suficientemente bien controlado. Se espera que se produzcan además efectos de  cambio climático, un elevamiento del nivel del mar, el blanqueamiento de corales y otros cambios de orden global.

Ustedes se preguntaran ¿qué podemos hacer nosotros ante estas amenazas? Pueden facilitar recursos necesarios para apoyar  las investigaciones requeridas para entender estas amenazas y para mitigar sus efectos. También es necesario un mayor apoyo para el personal que  protege estos recursos y para los gastos anuales de administración del parque.

Recordemos que la Isla del Coco es sólo uno de los parques del país. Todos los costarricenses deben tener oportunidad de conocer estas joyas y su protección se dará cuando cada persona aprenda a amarles.

Como líderes en el mundo de los negocios, del comercio y la industria ustedes tienen la emocionante oportunidad de convertir en realidad la visión del Señor Uribe. Traigan a sus empleados a los parques, invítenles a que lleven también a sus hijos, den becas para la formación de futuros líderes en el manejo de los recursos naturales del país, apoyen proyectos de investigación para generar el conocimiento necesario para el buen manejo de los parques.

Señoras y señores, en el CATIE ubicado en la  pequeña ciudad de Turrialba en la vertiente atlántica de Costa Rica nacieron muchos líderes y sus carreras profesionales así como  importantes innovaciones en la agricultura, la forestería y la conservación. De allí salió el renombrado Sistema de Parques Nacionales de Costa Rica el que se ha convertido en motor del desarrollo del país.

Estoy muy agradecido por haber tenido la oportunidad de pasar cuatro años de mi vida en ese ambiente provechoso y productivo. Mi esposa, mi hijo Tod nacido aquí y yo siempre pensamos de Costa Rica como nuestro segundo hogar.

Muchas gracias.

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